Un paseo por los cementerios coloniales de Calcuta

Cementerio Escocés de Calcuta

Nuevamente, la atención de este blog recae en una de las ciudades más famosas del país, así como uno de las poblaciones con mayores contrastes sociales: Calcuta, capital del estado nororiental de Bengala Occidental.

Sin embargo, lo que hoy se propone es un recorrido diferente, pensado para transportar al viajero hasta la época de la ocupación británica, y que tiene como escenario los antiguos cementerios coloniales de esta localidad.

Aunque algunos lectores y lectoras les pueda desconcertar esta propuesta, lo cierto es que esta forma de hacer turismo cada vez cuenta con una mayor aceptación en Europa, dado el gran valor histórico y arquitectónico que encierran estos recintos.

Y es que, al fin y la cabo: ¿acaso algunos de los monumentos más admirados del mundo no tenían una función funeraria (sin ir más lejos, el cautivador Taj Mahal o las pirámides de Egipto)? Además, visitar un camposanto es siempre sinónimo de una calma de la que no siempre se puede conseguir en la bulliciosa India.

Para comenzar con este particular itinerario, se aconseja desplazarse hasta el South Park Street Cemetery, construido en 1767 y en funcionamiento hasta la década de 1830. Éste acoge las tumbas y los mausoleos de los fundadores de la ciudad y de sus sucesores. Muchos de ellos sucumbieron a causa de las fiebres y enfermedades tropicales que asolaron la colonia años antes de la invención de los antibióticos y los antipalúdicos.

A su vez, en este cementerio también descansan numerosos integrantes del ejército imperial a los que la muerte les sorprendió en el campo de batalla, durante las frecuentes revueltas que azotaron el país durante el siglo XIX. La mayoría de las sepulturas evocan a los grandes cementerios londinenses decimonónicos, cuajados de obeliscos, pirámides, cúpulas y frontones neoclásicos, a imitación de los antiguos templos grecolatinos. Una de las tumbas más famosas y espectaculares es la de Elizabeth Barwell. Fallecida en el siglo XVIII, estaba considerada como una de las mujeres más hermosas de la colonia.

Tras ser restaurado en 1978, junto a la entrada se han reagrupado los restos del antiguo camposanto francés.

Cerca de allí, se halla la otra pieza clave del recorrido: el cementerio escocés (en la imagen). Reformado y aunque invadido de vegetación silvestre, posee una atmósfera decadente y llena de encanto. Si se accede a él, es conveniente dar una propina al guarda de la entrada para contribuir así a su mantenimiento.

Foto vía: Michael Russell

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