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El Templo Sikh en Delhi

Llega el momento de nuestra primera visita: el templo Sikh, el conocido como Gurdwara Bangla Sahib, situado cerca de una de las principales plazas de Nueva Delhi: la Connaught Place.

El primer rastro oriental de este templo es su especial cúpula dorada y su fachada blanca inmaculada. Sin embargo, la llegada no resulta nada agradable una vez más. Recuerdo que en aquel momento pensé (o quizás el mismo guía hindú nos lo dijera) que nos acabaríamos acostumbrando. Por un lado la abrumadora pobreza que se respira desde que pones el pie en el primero de los escalones de acceso, con niños muy delgaditos que nos asaltaban para pedirnos cosas. Pero por otro lado, es la suciedad del templo, por otra parte, habitual en toda la India.

Como templo que es está prohibido entrar calzado y con la cabeza descubierta, por lo que lo primero que tuvimos que hacer fue quitarnos los zapatos y dejarlos en la entrada (tranquilos, que no se los llevan), y en segundo lugar colocarnos un pañuelo naranja que entregan anudado sobre la cabeza.

Olvidaos de los escrúpulos en la India: procurad no pensar ni en quien habrá llevado ese pañuelo, ni en que tendréis que pisar descalzos sobre suelos húmedos con un líquido sospechosamente amarillo. Intentad relajaos y disfrutad y sobre todo integraros en la propia cultura hindú. Es la mejor manera de vivir el sabor de la India.

El templo Sikh fue originariamente un palacio que habitó el Rajá Jai Singh, importante gobernante de la India del siglo XVII. Allí vivió también uno de los gurús más importante de los sikh, Har Krishan, alrededor del año 1664. Fue él quien ayudó a la población de Delhi suministrando agua y comida cuando una epidemia de cólera se extendió por la ciudad. Desde entonces, los hindúes consideran que el agua de los pozos de este templo es curativa, y por eso, veréis la masificación que hay en él, ya que es ahora un importante centro de peregrinación, no sólo para los de la raza sikh.

Interiormente el templo no tiene prácticamente nada que ver, la verdad. Se compone de la parte dedicada a templo, de una escuela y de una cocina, desde la que dan de comer a los más pobres de Delhi, que diariamente acuden a este templo para comer algo. En el exterior, una inmensa piscina rodeada de columnas le da frescura al Gurdwara Bangla Sahib. Por las mañanas de madrugada, se llena de hindúes que van allí a purificarse. Esa piscina, además, la veréis rodeadas de soldados sikh que la custodian, y es que allí suelen bautizarse los que se acogen a esa religión.

Sin más, salimos del templo para recoger nuevamente nuestro calzado (por cierto, acordaos de echar bastantes calcetines en vuestra maleta si no queréis andar totalmente descalzos, porque en cada templo seguiréis el mismo ritual), y dirigirnos hacia nuestra próxima visita: el Parlamento y la Puerta de la India.