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Chemrey: un magnífico paisaje ajeno al turismo masivo

La propuesta de hoy llevará al viajero hasta la sorprendente localidad de Chemrey, situada a unos 50 km de Leh, por Karu (en el estado septentrional del Ladakh). Emplazada en un valle agreste, vigilado por las cimas del Himalaya y poco concurrido por los turistas, su pintoresca fisonomía la convierte en una buena alternativa a los circuitos que ofrecen la mayoría de agencias.

Para acceder a la zona, hay que tener en cuenta que cada día salen tres o cuatro minibuses diarios desde Saktin. Si no se dispone de vehículo privado, conviene tomar alguno de ellos y bajarse a a la altura del monasterio.

El resto del trayecto implicará caminar entre 40 y 50 minutos. Otra opción consistiría en optar por un taxi —costará alrededor de unas 1.400 rupias—, que incluiría de paso la visita de Hermis y Thak-Thok.

Sin duda, lo que más llama la atención es su bellísima estampa: un monasterio que se alza majestuoso sobre la colina, con numerosas casas encaladas a sus pies. Del mismo modo, tampoco desmerece el fascinantes valle, salpicado de preciosas granjas.

En cualquier caso, el plato fuerte de la visita es el complejo monástico. Fundado a principios del siglo XVIII, en la actualidad alberga unos ochenta monjes y alumnos. Como elementos más remarcables, destacan sus casilleros iluminados. En ellos se custodian numerosos libros sagrados envueltos delicadamente con tejidos de color naranja.

Desde allí, a través de una escalera, se llega a la sala de asambleas, decorada por unos impactantes frescos que cuentan con poco más de 20 años de antigüedad. Finalmente, vale la pena salvar un nuevo tramo de escalones para alcanzar el recinto que da cabida a un viejo templo. Su interior acoge algunas estatuas votivas y frescos ennegrecidos por el paso del tiempo, los cuales claman por una restauración urgente. A mano izquierda, unos casilleros custodian algunos textos sagrados gengulk.

Un último apunte de interés: hacia finales del mes de noviembre, el monasterio se convierte en escenario de un festival budista.

Foto vía: Trekearth / Patdeph